En el Forum de la Steinmühle se representó la nueva puesta en escena de «Woyzeck», de Georg Büchner, preparada con la clase de teatro (DS) de 2.º de Bachillerato bajo la dirección de Ines Vielhaben. La representación prometía ser un viaje intenso y emotivo por la mente destrozada de Woyzeck, con el apoyo de un reparto extraordinario y una escenografía muy bien pensada.
La historia de Woyzeck, un simple soldado al que la sociedad y sus propios demonios internos llevan a la locura, se representó en esta puesta en escena de forma impactante y apasionante. El protagonista, Woyzeck, interpretado por Silas Krüger, supo expresar de forma convincente el conflicto interior y la desesperación del personaje mediante una interpretación expresiva, con gestos, mímica y voz. La escena 7, «La habitación», fue especialmente impresionante: la luz focalizada y la escenografía minimalista captaban a la perfección la atmósfera opresiva.
Una mirada al mundo de los pensamientos
**La voz (Arwen Seifart): ** Un complemento fascinante de la puesta en escena fue la interpretación de la voz interior de Woyzeck, a cargo de Arwen. Sus comentarios provocadores y susurrantes le dieron a la obra una dimensión extra y permitieron al público adentrarse en el mundo de pensamientos del protagonista. Ella es la personificación de las dudas de Woyzeck.
**Marie (Luisa Harperscheidt): ** Luisa interpretó el papel de Marie con una impresionante mezcla de vulnerabilidad y fuerza. Sus escenas, sobre todo las interacciones con el tambor mayor y Woyzeck, estaban cargadas de emoción y ponían de manifiesto las complejas relaciones y estructuras de poder.
**La doctora (Emiliya Yanets) y el capitán (Luisa Harperscheidt):** Los personajes secundarios, como la doctora sádica y el capitán condescendiente, también estuvieron magníficamente interpretados. Emiliya, en el papel de la doctora, supo resaltar el carácter científico y despiadado del personaje, mientras que Luisa encarnó la arrogancia grotesca y, a veces, cómica de los militares.
Un ambiente de pesadilla
La escenografía era minimalista, pero eficaz. Los distintos escenarios se representaban mediante un atrezo sencillo pero bien pensado, que centraba la atención en los actores y sus interpretaciones. El diseño de iluminación, sobre todo el juego entre la luz tenue y la intensa, intercalado con escenas dramáticas con un ambiente rojo, reforzaba el impacto emocional de las escenas. Destaca especialmente la escena en la taberna, donde la luz roja y la música folclórica creaban una atmósfera casi surrealista y de pesadilla.
La representación de «Woyzeck» del 20 de junio fue una impresionante adaptación del clásico de Büchner. Las interpretaciones de los actores fueron convincentes en todo momento, y la puesta en escena supo resaltar de forma impresionante la tragedia y la desesperación de la historia. En especial, la innovadora incorporación de la voz como personaje independiente fue una decisión artística muy acertada.
La combinación de una interpretación magnífica, una escenografía muy bien pensada y una dirección creativa hizo de esta obra una experiencia inolvidable.
Con esta representación, el curso de DS de Ines Vielhaben demuestra que es capaz de dar vida a los clásicos de la literatura teatral de una forma innovadora y conmovedora. Un gran aplauso para todo el elenco por esta velada tan lograda.
Elias Schumann, clase 12c




























































































































