Más de 50 visitantes admiraron, durante la inauguración de la exposición de este año en el invernadero de Steinmühle, las obras de arte tridimensionales de nueve grupos artísticos formados por alumnos y alumnas de diferentes edades, desde 5.º de primaria hasta la fase E. Compañeros de clase, padres, profesores y personal de Steinmühle disfrutaron del arte y la naturaleza en el precioso entorno natural del invernadero y del jardín del colegio.
Los dos talentos musicales, Talea Funk y Fynn Konnertz, se encargaron de amenizar musicalmente la inauguración. El evento se completó con delicias culinarias preparadas por la asignatura optativa (WU) de servicio de catering, dirigida por Fido Wagler.

¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Quiénes seremos? ¿Cómo viviremos?
Las alumnas de Ines Vielhaben, de la fase E, han trabajado explícitamente en este tema con sus esculturas, que dan la bienvenida a los visitantes a la entrada del invernadero. ¿Cuánto hay de instintivo y animal en el ser humano? ¿Qué identidad o identidades crearán las personas en el futuro? ¿En qué avatares o en qué ciborgs se convertirán?

En el taller de modelado, siempre partíamos de las formas y proporciones humanas, ya que eran los modelos que teníamos a nuestro alrededor. Pero había que deformarlas, alargarlas o acortarlas, dependiendo de si queríamos crear un mono, un humano o un ciborg.
De ese mismo curso se pueden admirar las cajas surrealistas . El punto de partida fue el Kunstraum 507, al que se quería dar un toque artístico con estos cofres del tesoro, además de personalizarlo.
Desde el punto de vista formal, estas cajas se inspiran en las obras de la artista mexicana Frida Kahlo y del surrealista belga René Magritte. En ellas se entrelazan por igual el mundo onírico de la imaginación y la realidad. Las ha creado la clase de arte, dirigida por Heike Rabben-Martin.
En la clase de la Dra. Sabine Kraft, los jóvenes diseñadores y diseñadoras de las clases 10b y 10c presentan maquetas de muebles para sentarse, algunos de ellos con un toque futurista: sus diseños, que primero desarrollaron en forma de bocetos a escala reducida, los equipos los han plasmado en maquetas.
Los grupos, del ámbito del diseño industrial, habían elegido el tema «muebles para sentarse». El producto final tenía que cumplir con otro requisito: ¡tenía que caber en la palma de la mano! Por lo demás, tenían total libertad para elegir el material, la forma y el tipo de asiento.

Un poco de teoría les ayudó a los jóvenes artistas a decidirse. Así, antes de empezar se hablaron de los tres aspectos clave para crear un objeto de diseño que quedara bien.
- Funcionalidad práctica: la facilidad de uso de un objeto de diseño desde el punto de vista del usuario.
- Función estética: el criterio principal es la interacción entre las formas principales y secundarias, pero también entre el color, el material y la superficie, desde el punto de vista del observador.
- Función simbólica: determina, por ejemplo, si el producto puede transmitir una imagen de mayor prestigio o solo simularla, y qué efecto tiene en los demás, desde el punto de vista de quien lo posee.
Al final, cortamos y pegamos, martilleamos y encolamos sin parar. Más de un intento salió mal y tuvimos que volver a hacerlo.
Arquitectura al estilo de Hundertwasser
La clase 10a eligió un tema de arquitectura con la intención de probar suerte en la construcción de maquetas al estilo de Hundertwasser. Primero, los equipos de arquitectos construyeron una maqueta a gran escala con cajas de cerillas, que recubrieron con yeso y alisaron. ¡Con esta superficie preparada, ya podían ponerse manos a la obra!
Sobre todo, evitar los ángulos rectos, pero por supuesto también los colores, las formas y los diversos adornos fueron los recursos creativos en los que se inspiraron los grupos de trabajo. Con cada «fase de construcción», los grupos desarrollaban una y otra vez nuevas ideas que ponían en práctica de forma creativa.
A Friedensreich Hundertwasser le habría encantado ver hasta qué punto «sus» ideas poco convencionales siguen motivando hoy en día a los jóvenes arquitectos.
Sin duda, uno de los platos fuertes de la exposición de este año son los maniquíes de estilismo culinario que han hecho los alumnos de 8.º.

El «food styling» consiste en preparar alimentos con fines publicitarios. Las imágenes de comida (aparentemente) recién preparada tienen mucha demanda, sobre todo en el ámbito del diseño de envases y los medios audiovisuales.
La fotografía gastronómica puede llevar mucho tiempo. Por eso, los productos que necesitas tienen que mantener un aspecto atractivo y «fresco» durante un buen rato. Por eso, usar «maquetas» es más eficiente que usar comida o repostería de verdad. Estos últimos perderían rápidamente su aspecto apetitoso. En cambio, en los modelos se conservan la textura y el color, que son signos de frescura. Otra ventaja de los «dummys» es que se pueden reutilizar. Así que usarlos también sale más barato que desperdiciar comida para la publicidad. Los estilistas culinarios de las clases 8a y 8c han experimentado con distintos materiales y han recreado artificialmente en sus trabajos los ingredientes y componentes de sus platos favoritos. Las preferencias de los equipos de alumnos son claras: ¡las hamburguesas con patatas fritas, la pizza y los postres encabezan la lista de favoritos!
Nuestros artistas más jóvenes de 5.º A crearon, por un lado, calderos mágicos que seguro que serían un éxito de ventas en el Callejón Diagon. Siguiendo sus diseños, han moldeado recipientes con técnicas sencillas y los han decorado con mucha imaginación. Además, los alumnos de quinto han modelado animales en azulejos de cerámica. Mediante huecos y relieves, han esculpido la figura sacándola de la superficie del azulejo o hundiéndola en ella. Además, el relieve del animal debía resaltarse aún más con un acabado adecuado de la superficie.






































