La vida en los grupos residenciales es el eje central del día a día del internado. Nuestros seis grupos residenciales están formados, en su mayoría, por chicos de diferentes edades, y cuatro de ellos son, a propósito, mixtos en cuanto a género. Esta estructura se inspira en los sistemas sociales tradicionales y permite vivir experiencias relacionales muy variadas. Los jóvenes se ven a sí mismos en diferentes roles, asumen responsabilidades unos con otros y aprenden unos de otros.
Además, hay dos grupos residenciales separados por sexos. Si hace falta, ofrecen un entorno protegido en el que se pueden estabilizar los procesos de desarrollo individuales y abordar cuestiones personales en un ambiente especialmente seguro.
La composición de los grupos residenciales se organiza cada curso escolar de forma deliberada desde un punto de vista pedagógico. Los jóvenes pueden aportar sus deseos y participan en el proceso. Al mismo tiempo, el equipo pedagógico se encarga de que surjan comunidades sólidas en las que cada uno se sienta integrado y el grupo pueda funcionar como un sistema de referencia fiable.
Así surgen los grupos de convivencia como comunidades temporales: lugares en los que los jóvenes pueden encontrar su sitio, entablar relaciones y desarrollarse personalmente.