El colegio y el internado celebraron su 70.º aniversario y presentaron numerosas novedades
El fin de semana de su fiesta anual de otoño, Steinmühle tuvo un segundo motivo para celebrar: el 70.º aniversario de su institución. A partir de un terreno con edificios viejos y en ruinas, rodeados de barro y situados alrededor de un molino, la familia propietaria del internado y la asociación escolar han convertido, con el paso de los años, este lugar en un campus con edificios nuevos y totalmente reformados, en el que tanto los alumnos del internado, el instituto y la escuela primaria bilingüe se sienten igual de a gusto.
Muchas obras
Nunca antes habían venido tantos visitantes a la fiesta de otoño en Steinmühlenweg. Y tampoco había habido nunca tantas novedades que admirar. Tras los nuevos edificios del Foro y del Centro de Aprendizaje 5/6, a principios de este año se inauguró el Atrium, un nuevo edificio para la etapa de secundaria. Una vez terminado esto, se inició la reforma del edificio principal, que se completó justo a tiempo para el inicio del curso escolar. Al mismo tiempo, se llevó a cabo la reforma de la cafetería. A esto se sumaron el rediseño del patio del colegio, la finalización del aparcamiento y el traslado de la rotonda de autobuses frente al colegio. Ahora hay un segundo patio más pequeño justo delante del Atrium.
Felicidades de parte de la presidenta de la Diputación
«Estas son las últimas obras de este año», resume satisfecho el director general de la asociación escolar, Dirk Konnertz, que no escatima elogios hacia las empresas que las han llevado a cabo. La colaboración entre la asociación escolar, los directores Björn Gemmer y Bernd Holly y la entidad gestora del internado ha funcionado de maravilla y ha hecho posible estos resultados. El viernes por la noche, en un acto íntimo, la Steinmühle celebró su 70.º aniversario con discursos y una cena de gala preparada por la cocina del internado. Los invitados de honor del mundo empresarial y político, entre ellos la consejera regional Kirsten Fründt, felicitaron a los responsables y a toda la comunidad escolar por lo que se podía ver, pero también por los éxitos que se siguen notando en todos los ámbitos del colegio.
Repaso a las últimas décadas
Egon Vaupel, presidente de la asociación de padres, destacó en su discurso los enormes avances que ha dado el colegio desde que se fundó la asociación y subrayó la excelente colaboración que hay ahora mismo entre el colegio y el internado. Johanna Buurman-Rogalla, testigo de primera mano que lleva 70 años viviendo en Steinmühle desde el principio, contó en su charla, tan detallada como ilustrativa y acompañada de muchas fotos, cómo la Steinmühle ha prosperado y crecido a lo largo de los años, sin que por ello se haya librado de las consecuencias de un incendio y una inundación.
Preservar el contacto con la naturaleza
A pesar de que ya no hay esas dificultades y de las nuevas construcciones y reformas, la imagen actual del campus de Steinmühle sigue mostrando muchos paralelismos con aquella época. Sobre todo gracias al entorno natural intacto, los árboles y su ubicación como «pequeño pueblo a las afueras de la ciudad», el colegio y el internado han podido conservar su carácter. «Eso es precisamente lo que hace que Steinmühle sea tan especial, es algo que no se encuentra en ningún otro sitio», comentó entusiasmada una asistente a la fiesta de otoño. Tanto adultos como niños aprovecharon al máximo la oportunidad de pasear por el recinto durante la fiesta de otoño, en ese sábado soleado y cálido antes del comienzo del otoño, ver los edificios por dentro y, de paso, visitar los variados puestos de los alumnos y alumnas de Steinmühle o maravillarse con los experimentos del Chemikum. «Estamos impresionados por este ambiente y la buena acogida», resumieron los directores Björn Gemmer y Bernd Holly durante la velada de los antiguos alumnos, que no terminó hasta bien entrada la noche.





































