Los ideales de belleza siempre han existido, y siguen existiendo hoy en día. Pero en nuestra época son omnipresentes, sobre todo en las redes sociales. Los jóvenes se enfrentan cada día a un aluvión de imágenes que les muestran lo que se considera «bonito». Todo el mundo busca un modelo a seguir, intenta adaptarse y acercarse a esos ideales. – Espejito, espejito de mi móvil, dime, ¿soy el rey? (Alligatoah)
La puesta en escena personal ocupa un lugar central
La obra empieza con una escena marcada por los medios de comunicación. La obsesión por los ideales de belleza, junto con el uso constante de los auriculares, hace que haya menos interacción real y espontánea en público. En su lugar, la puesta en escena y la reafirmación de uno mismo cobran un papel central, algo que se refleja en los selfies y las historias que se comparten en las redes sociales.
Atormentado por las dudas sobre mí mismo
Uno de estos jóvenes, interpretado de forma convincente por Elias, está creando una nueva historia en directo sobre sí mismo. Pero, de repente, se queda fascinado por una chica que le atrae como por arte de magia. Se atreve a acercarse a ella e incluso la incluye en su historia en directo. Pero antes de hablar con ella para quedar, le asaltan las dudas: ¿Y si dice que no? —Yo soy… yo no soy como tú. No soy de los que causan buena impresión a primera vista.
Venciendo la incertidumbre
Esta incertidumbre se ve reforzada por el contraste con dos personajes que se presentan como la encarnación de la perfección y la superación personal. El «Perfecto» le planta cara: «¿Y qué es exactamente “tú mismo”?». ¿Un chico que tartamudea y parece que se acaba de caer de la cama? Pero el escéptico se opone. Insiste en la espontaneidad, la autenticidad y la belleza de lo imperfecto. A pesar de su inseguridad, se decide a pedirle una cita.
Sentimientos descritos con humor
En la última escena, los espectadores se sumergen en los pensamientos de los dos protagonistas mientras se preparan para la cita. Sentimientos como el nerviosismo, la emoción primaveral y los sueños se describen con humor y cobran vida gracias a un impresionante teatro corporal. Al mismo tiempo, en una proyección de vídeo se ve cómo Elias y la chica que le gusta están sentados uno frente al otro, pero en lugar de mirarse, los dos están ocupados retocándose el aspecto en el espejo.
Por fin se miran a los ojos
La pequeña muestra de obras termina con un momento muy significativo: los dos por fin se miran a los ojos.
El público —la clase de música de 13.º y la clase de DS de 12.º— quedó especialmente encantado con el expresivo teatro corporal, la música cuidadosamente seleccionada y la impresionante interpretación de los actores.
Han participado:
Arwen Seifert
Elias Schumann
Silas Krüger y
Luisa Harperscheid
Inés Vielhaben



































