Un broche de oro para el curso 2014/15: el último día de clase, antes de la entrega de los boletines, los alumnos se reunieron en el foro y «celebraron» a sus compañeros y compañeras que habían destacado en actividades fuera del aula.
Se entregaron más de cien diplomas escolares por los logros en concursos escolares, por el compromiso especial en los ámbitos social, político y cultural, y por los logros deportivos excepcionales.
Es difícil destacar algo en concreto, pero voy a mencionar algunas cosas:
- Los éxitos de Jan Audretsch, Caroline Mauersberger y otros alumnos en los concursos de matemáticas,
- el título de campeón para Julius Guthmann en los campeonatos de de kung fu,
- los equipos de remo y fútbol del colegio, que llegaron a la final de Hesse y tuvieron éxito allí,
- las resultados en decatlón de Julius Grau, que con sus 6225 puntos se ha clasificado para el «Campeonato de Alemania»,
- la fiabilidad y el compromiso del servicio de catering Steinmühlen,
- el premio para Naomi Skibbe por su texto «Jaque mate»,
- el compromiso social de Merle Skrzypek (atención a los refugiados), Rebecca Verweyen (centro juvenil), Lasse Jacob (residencia de mayores), Sören Nau (Campamento por la paz del CISV),
- los excelentes resultados obtenidos por 24 alumnas en la obtención de los certificados de idiomas DELF y Cambridge,
- El talento polifacético de Leon Döringer, que no solo destaca como futbolista y delegado de curso y ha alcanzado el nivel C1 de Cambridge, sino que además entrena a un equipo juvenil de fútbol
- y, y, y…
Al señor Gemmer y a la señora Fries lo habían conseguido junto con los delegados de clase Leon Döringer y Finn Busmann , organizar una ceremonia de homenaje a los alumnos que tenía todo lo que caracteriza a un acto de este tipo: un reconocimiento sincero al esfuerzo y al éxito.
Además, al éxito de la celebración contribuyó el el grupo AG Band con Talea Funk, el WU Film y Christian Eifert con Alissa Thomas . Se hizo un gran silencio cuando Bodam Lee sacó unos sonidos increíbles de su violín.
Y algo más que también influyó: el comportamiento del público estudiantil, que ovacionó a los homenajeados y se alegró con ellos de forma evidente, dando la impresión de que «SOMOS STEINMÜHLE».















































































































