El equipo de Steinmühle se llevó nada menos que tres premios
Lena Joußen y Janina Seip ganaron en el concurso «Jugend Forscht» con su tutor, el Dr. Dietmar von der Ahe
La participación de Steinmühle en el concurso regional «Jugend Forscht» de Hesse Central, celebrado en la casa de cultura de Klein-Linden, no podría haber salido mejor, ya que se llevó nada menos que tres premios: Las alumnas Lena Noelle Joußen y Janina Seip, junto con su profesor, el Dr. Dietmar von der Ahe, se llevaron el premio al mejor proyecto, el premio medioambiental y el premio al mejor tutor.
«Seguid adelante, sacad todo el partido a este proyecto y volved a participar en el concurso». Ese fue exactamente el consejo que dio el jurado hace justo un año, cuando las entonces alumnas de 11.º curso presentaron por primera vez su hipótesis ante el grupo de expertos en el concurso «Jugend Forscht». Plantearon la idea de que el problema medioambiental del plástico podría resolverse gracias a la polilla de la cera (Galleria mellonella). Para el experimento, se habían guardado panales de abeja infestados por larvas de polilla de la cera en bolsas de plástico. Al poco tiempo, el plástico ya estaba agujereado y desmenuzado. En el laboratorio se pudo demostrar que las larvas realmente degradan el polietileno (PE).
En busca de la enzima adecuada
Para profundizar más en el tema, Lena y Janina investigaron si las larvas de la polilla grande de la cera albergan en el intestino lo que se conoce como simbiontes, es decir, microorganismos que contribuyen a la degradación del plástico. El trabajo con el animal recién fallecido, la transferencia de las bacterias a un medio de cultivo, el crecimiento de las bacterias, los clones bacterianos y la realización de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) revelaron que un gen concreto de las bacterias se multiplicaba —y, al mismo tiempo, plantearon la pregunta de si este gen forma parte de una enzima similar, quizá ya conocida, en la naturaleza y si esta, gracias a su capacidad para descomponer compuestos de carbono, puede contribuir de manera decisiva a la degradación del plástico.
«Nos hemos acercado un paso decisivo al resultado», cuenta el profesor de biología, el Dr. Dietmar von der Ahe. «No se trata solo de una bacteria. Hemos reducido la lista de posibles candidatas a unas dos docenas», explica el experto. Seguir investigando en este ámbito es una cuestión de tiempo y, sobre todo, de dinero.
Los fracasos no desanimarona
Según este biólogo con doctorado, hasta noviembre parecía que los trabajos de investigación no iban a dar resultado. Las alumnas de 12.º curso realizaron más de 200 reacciones de PCR y, a pesar de todo, no se desanimaron. Gracias a muchas palabras de ánimo, a la coordinación y a la estrategia coherente del proyecto, el instituto Steinmühle también se llevó el premio al tutor. El tema actual y candente del «plástico» era un campo ideal para el premio medioambiental. El grupo de patrocinadores de Hesse del concurso otorgó el premio al proyecto, por valor de 1600 euros, en reconocimiento a un trabajo perseverante, preciso y decidido.
Requisitos del laboratorio escolar«
» El laboratorio escolar de Steinmühle, equipado por la asociación de apoyo, es un requisito fundamental para el trabajo de las jóvenes investigadoras de Steinmühle. Jasmine Weidenbach, presidenta de la asociación de apoyo, solicitó en junio de 2014 la financiación (5100 euros) a Roche Alemania como patrocinador principal. La sede central aprobó la solicitud un mes después y el laboratorio se puso en marcha en otoño de 2014. La inauguración oficial del laboratorio tuvo lugar en febrero de 2015.
El concurso general «Jugend Forscht» lo organiza la fundación del mismo nombre. Su objetivo es despertar el interés de los jóvenes investigadores e investigadoras por las matemáticas, la informática, las ciencias naturales y la tecnología, y fomentar su interés por estos campos profesionales.












