Justus Schneider, en el equipo de superdotados del 27.º Laboratorio de Inventores
En la 27.ª del Centro de Química, con sede en Bensheim an der Bergstraße, Justus Schneider, un alumno de 17 años del instituto Steinmühlen, fue uno de los 16 estudiantes superdotados que se pasaron una semana en la Universidad RheinMain trabajando en el tema «Movilidad eléctrica: pilas de combustible». Ante un numeroso público, entre el que se encontraban personalidades del mundo empresarial, de la universidad y de los ministerios, presentó junto con el grupo, como colofón, ideas de investigación y posibles soluciones.
De entre casi 200 excelentes candidatos de todo Hesse, Justus fue uno de los 16 participantes seleccionados. Él y Luca Weigel, del colegio Lahntalschule de Biedenkopf, fueron los únicos representantes de toda la comarca. En el laboratorio de inventores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Rhein-Main, en Rüsselsheim, los jóvenes inventores recibieron su reto. El reto consistía en construir allí mismo un pequeño vehículo propulsado por pilas de combustible. Y no solo eso: el vehículo debía poder alimentar al mismo tiempo otros dispositivos, como por ejemplo una lámpara.
Las pilas de combustible y el condensador formaban parte de los componentes que nos dieron. Pero ahí se acabó la ayuda. El equipo de Justus Schneider construyó la carrocería con madera y cartón. Las ruedas se fabricaron con una impresora 3D. Los jóvenes investigadores usaron el condensador como acumulador de energía. Así, la luz seguía encendida incluso cuando el coche ya no se movía.
Inspirado en el tema de la movilidad eléctrica y las pilas de combustible
La producción de hidrógeno resultó ser toda una prueba de paciencia. Como las pilas de combustible tenían dos conexiones para el hidrógeno, ese era el objetivo claro. En el laboratorio, los jóvenes y talentosos científicos descompusieron el agua mediante electrólisis. Sin embargo, la tarea de almacenar hidrógeno en globos requirió la perseverancia que exige cualquier trabajo de investigación. «No rendirse» fue también el lema de Justus Schneider cuando el globo se reventó varias veces. Al final, tardaron cinco horas en conseguir que todo quedara hermético.
Haber completado con éxito esta tarea ha inspirado a Justus Schneider. Aunque ya antes del proyecto tenía pensado dedicarse a la investigación en matemáticas o física, ahora se plantea colaborar en el desarrollo de vehículos que funcionen con pilas de combustible. Aunque ya existen este tipo de vehículos, dice Justus Schneider, su adquisición resulta relativamente cara. La idea de Justus Schneider es que las gasolineras puedan producir el hidrógeno ellas mismas o que la industria se lo suministre. Según él, sería fácil introducir algún cambio en ese ámbito.
La profesora de Justus von Steinmühle y coordinadora de MINT, la Dra. Jutta Töhl-Borsdorf, fue quien animó a Justus a presentarse al concurso, que en alguna ocasión también había exigido habilidades prácticas. Ella, junto con su profe de Física, el Dr. Rainer Nietzke, y todo el colegio, se alegra de que la «tradición» de que el Steinmühlen participe en este evento de alto nivel haya podido continuar también este año.
Si los trabajos en el laboratorio de inventores hubieran sido realmente un impulso para la trayectoria profesional de Justus, pues mejor que mejor. Quién sabe: quizá sea un equipo liderado por Justus Schneider el que algún día consiga el gran avance en el desarrollo de los vehículos que funcionan con pilas de combustible.












