Una mirada al mundo del diseño de libros con motivo del aniversario de Lesementor

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Y eso de que «solo son unos trazos» o incluso «introducir algo en el ordenador»: ilustrar un libro, sobre todo uno infantil, es una tarea compleja. Desde hace 20 años, la ilustradora Nele Palmtag le da el toque visual perfecto a distintos libros infantiles. Con motivo del quinto aniversario de la asociación sin ánimo de lucro LESEMENTOR, explicó en la Steinmühle cómo funciona todo esto.

 

Se le da bien, dirías coloquialmente. Y es que la nominación al Premio Alemán de Literatura Juvenil de 2026 habla por sí sola. «Mi trabajo implica analizar mucho los textos», nos cuenta. Al fin y al cabo, la portada de un libro infantil es lo que hace que la gente se lo lleve a las manos. En un taller que tuvo por la tarde, la ilustradora explicó a un grupo de alumnos y alumnas los fundamentos de su trabajo.

 

El sentimiento que transmite el texto tiene que reflejarse

Andreas Steinhöfel, autor de libros para niños y jóvenes y, al mismo tiempo, miembro fundador de Lesementor, aporta el elemento con el que todo tiene que encajar. «Para mí, lo fundamental es: ¿encuentro en el dibujo ese sentimiento que he puesto en el texto?», cuenta este exitoso autor.

«El estilo tiene que ir a juego con la historia», añade al describir el proceso desde el texto y los dibujos hasta el libro terminado. Si es así o no, es algo que «se siente»: la ilustración aporta un hilo conductor, solo que a otro nivel.

 

Una visión general de las técnicas de trabajo

La armonía entre las ilustraciones de Nele Palmtag y las obras de Andreas Steinhöfel ya está más que demostrada, según contó Björn Gemmer, director del colegio Steinmühlen y presentador de la velada. Se aprecia, entre otras cosas, en la novela infantil de Steinhöfel «Si mi luna fuera tu sol» y en el libro infantil «A través del bosque». En el marco de la celebración del aniversario de Lesementor, la ilustradora y el escritor te llevaron al público al fascinante mundo del diseño de libros. Nele Palmtag te dio una idea de sus conceptos y técnicas de trabajo, y explicó cómo se consigue ilustrar el texto de un libro con imágenes y, al mismo tiempo, crear una obra propia.

 

«Nos hubiera gustado desaparecer»

Estas explicaciones tan interesantes encajaron de maravilla con la velada de aniversario a la que Inge Maisch, presidenta de Lesementor, nos había invitado en el Forum de la Steinmühle. Sin embargo, la continuidad de esta asociación sin ánimo de lucro —que, con 86 mentores y mentoras, ayuda a niños de un total de 16 colegios de primaria del distrito a aprender a leer— le produce sentimientos encontrados: «En realidad, nos hubiera gustado desaparecer y que ya no hubiera necesidad de nosotros». Pero las cifras dicen lo contrario. Uno de cada cuatro niños, al terminar cuarto de primaria, no sabe leer.

Por eso, levantar la copa juntos y brindar por el aniversario con todos los presentes fue, aunque con un pequeño contratiempo, un momento de alegría: «A muchos niños les transmitimos, ante todo, la magia de la lectura».

(Angela Heinemann)