Clases de biología muy dinámicas en el recinto de Steinmühle

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¿Cuál es nuestra idea para las clases de BIOlogía en la Steinmühle?

El contacto directo con la naturaleza no solo aumenta la motivación de los alumnos para aprender, sino que también fomenta una actitud de cuidado hacia los seres vivos y el medio ambiente.

Precisamente en el debate sobre el cambio climático, la diversidad de la naturaleza juega un papel fundamental. Ahora hay que registrar precisamente esa diversidad de hábitats, animales y plantas, e integrarla aún más en las clases de biología. Por eso nos hemos puesto manos a la obra para registrar y cartografiar el potencial del recinto de Steinmühle.

 

¿Quiénes somos?

Somos el equipo de Biología, que ahora mismo está formado por diez compañeros y compañeras. Entre ellos están Carmen Bastian, Tim Elmshäuser, Hanna Herzog, Marcel Kalb, Malte Klimczak, Yvonne Nehl, Heike Rabben-Martin, Mirko Radatz, Siiri Wienbeck y Aylin Yüzguelen.

¿Qué hemos hecho?

El grupo de Biologíase reunió antes de las vacaciones de verano en el recinto de Steinmühle, hablamos de cómo íbamos a hacerlo y ya nos pusimos en marcha. Exploramos el huerto de árboles frutales dispersos, cuya variedad de especies nos despertó el interés por las variedades antiguas de manzana. El estanque, con sus habitantes, nos invitaba a observar y quedarnos un rato. La zona junto al río Lahn, llena de vegetación, nos fascinó e inspiró con su diversidad de formas y colores. Además del arroyo, el huerto escolar de Steinmühle y el invernadero, el recinto de Steinmühle impresiona por su gran cantidad de árboles diferentes.

¿Cómo puedes llevar la naturaleza a clase?

Además de las muchas ideas que ya se han puesto en práctica para integrar la diversidad de hábitats en las clases de Biología, Marcel Kalb nos cuenta a continuación un proyecto que ha salido muy bien:

Además, gracias al proyecto LIFE de la UE «Living Lahn: un río, muchas exigencias», se ha llevado a cabo una laboriosa renaturalización de un tramo importante del río Lahn, situado en el extremo más alejado del recinto de Steinmühle.

Por eso, una «excursión a la vuelta de la esquina» del curso de Biología de Q2 era la opción perfecta. Con conocimientos básicos de ecología y equipados con mapas antiguos y fotografías, los alumnos tenían que analizar qué estructuras habían cambiado a raíz de la medida y qué repercusiones ecológicas tenía esta en los organismos que viven allí. El hecho de que los alumnos pudieran salir del aula y experimentar el tema de la clase con todos los sentidos refleja aquí la filosofía de Steinmühle sobre el aprendizaje sostenible y vivo. En la ronda de reflexión final, toda la clase coincidió en que: «¡Así sí que da gusto empollar!»

Yvonne Nehl