Mensajes a la Mar de Hielo Antártica: intercambio con el equipo de investigación de Neumayer III

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«¡Menudo día tan genial!»: cuando los alumnos salen de clase diciendo esto, ¡es que los profesores lo han hecho bien!

 

Una cosa está clara: no todos los días se puede establecer contacto por radio con el Polo Sur. Cuando se produjo, el 24 de septiembre, un montón de alumnos de Steinmühle estaban encantados de poder hablar con la estación de investigación Neumayer III, en el hielo antártico. El contacto con la tripulación y sus respuestas a las distintas preguntas de Steinmühle fueron posibles gracias al apoyo técnico del Club Alemán de Radioaficionados (DARC), a la elaboración de preguntas para los científicos junto con los profesores de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (MINT) de Steinmühle, y a la disciplina a la hora de comunicarse por radio. Porque no basta con soltar cualquier cosa por el micrófono.

 

Introducción rápida a lo básico de la radio

Bajo la supervisión de un experto, había que familiarizarse con el alfabeto de radio, decir en voz alta el indicativo de la estación contraria y, a continuación, dar tu propio indicativo. Cada frase había que terminarla con «recibo», lo que le indica a la otra parte que has terminado. Con «over and out» se da por terminada la conversación por completo.

 

Resultados de investigación de interés mundial

Para poder entender bien lo que decían los científicos al responder a las preguntas de los alumnos de Steinmühlen, fue necesario mantener la disciplina y hablar en voz baja. Imagínate: hay nueve personas a unos 12 000 kilómetros de distancia, en el océano Antártico, en una estación de investigación construida sobre pilotes. Y debajo de ellas, 200 metros de hielo. Son expertos en diferentes campos, como la meteorología, la geofísica, la investigación climática y la biología. Sus tareas: observación de la Tierra, medición de la radiación, investigación climática con datos, temperaturas y series de mediciones. Temas de actualidad.

 

Había muchas preguntas que me rondaban por la cabeza

«Hola, Luna», llegó el saludo por las ondas. Al ver que la comunicación por radio funcionaba de verdad, la emoción volvió a subir. Hubo un sinfín de preguntas: qué datos se recopilan sobre los movimientos de los glaciares y el espesor del hielo, cómo se genera la energía en la estación, si hay cobertura de móvil allí, si también se investiga a los pingüinos, adónde van a parar las aguas residuales y muchas cosas más.

 

¿Cómo se vive en aislamiento?

Pero a los alumnos también les preocupaban las preguntas personales para el equipo. «¿Cómo lleváis el aislamiento? ¿Cómo os abastecéis? ¿Qué coméis? ¿Qué hacéis en vuestro tiempo libre? ¿Y cómo os calentáis?». Una pregunta más que justificada, teniendo en cuenta que la temperatura exterior ronda los 40 grados bajo cero. El equipo, entre los que se encontraba una médica, explicó la rutina diaria, que cada miembro puede organizar dentro de unos límites determinados: «…haciendo rompecabezas, en el ergómetro de remo o en la cinta de correr, por ejemplo». No, no se respira un gran ambiente navideño; en gran parte, es algo individual. Por suerte, hace tres años que tienen Internet a través del proveedor Starlink, que permite que incluso en los lugares más remotos del mundo haya conexión de alta velocidad y, con ello, no solo mantener el contacto, sino también ver algún que otro vídeo.

 

150 metros al año hacia el borde del hielo

Volver a la civilización después de meses de trabajo de investigación también supone todo un reto. Pero los proyectos, el trabajo de investigación y los resultados compensan esa vida tan especial en la estación de investigación, que hay que elevar periódicamente para que no se hunda en el hielo. La estación, gestionada por el Instituto Alfred Wegener de Bremerhaven y que cada año se desplaza 150 metros hacia el borde del hielo, se encuentra actualmente a 10 kilómetros de distancia de este. El equipo actual lleva allí desde noviembre de 2024 y emprenderá el viaje de vuelta en avión —el mismo que se utiliza una vez al año para el abastecimiento— el próximo diciembre.

 

Más posibilidades que en Alemania

A la pregunta de por qué te expones a estas condiciones de trabajo tan poco convencionales durante tanto tiempo, hay una respuesta que los investigadores seguramente entienden muy bien: «Es que aquí tengo más oportunidades que en Alemania».

 

«Una de las mejores experiencias que he tenido nunca»

Para los alumnos y alumnas, este contacto por radio con la estación de investigación Neumayer III, en el mar helado del Polo Sur, fue sin duda lo más destacado del año. Así lo dejaron claro comentarios como «Una de las mejores experiencias que he tenido nunca». El proyecto fue organizado principalmente por los profesores de Steinmühlen, Malte Klimczak y la Dra. Eva Neumann. ¡Enhorabuena por este «viaje» extraordinario! También queremos dar las gracias de todo corazón a Frank Riedel y Marina Meixner, del Club Alemán de Radioaficionados. Vuestro compromiso ha sido fantástico e imprescindible. Angela Heinemann

En el siguiente enlace puedes ver algunas imágenes de las charlas entre los alumnos y alumnas de Steinmühle y los científicos de la estación de investigación Neumayer III:

https://cloud.steinmuehle.info/s/tS4zQq3qRzogNXj