Los alumnos de 7.º curso nos ofrecieron un espectáculo genial con su «taller de teatro»

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Hacia el final de cada curso escolar, todas las clases de 7.º muestran en una obra de teatro las habilidades que han desarrollado con ayuda de los profesores. Cuatro clases, cuatro obras, y así, esa cálida tarde de verano estuvo llena de diversión y humor para el público.

 

Entretenimiento en el crucero

Lo han hecho genial, nuestros alumnos y alumnas de 7.º. La primera en salir fue la clase 7i, nuestra 7.ª del ciclo internacional de bachillerato. Y ya de entrada eligió una escena internacional: un «crucero criminal y alucinante» titulado «Que no cunda el pánico en el Titanic». En ese barco tan lujoso se dieron cita unos invitados muy especiales que se regalaron unas horas de diversión, aunque a veces también hubo alguna presencia molesta o se destaparon algunas prioridades personales. Bajo la dirección de Nina Merzenich y Michael Pietsch, las chicas y los chicos llevaron a escena una obra que se ganó un gran aplauso.

 

El funcionamiento de los colegios, con algunos contratiempos

A continuación vino «El padrino del recreo», y la clase 7b subió al escenario. El escenario de la acción: un instituto en el que empezaba el nuevo curso. Por desgracia, no sin pequeños obstáculos, rumores persistentes o grandes secretos. Cuando se llevaron al director esposado, pareció ser la prueba definitiva de que algo no iba del todo bien. El director de Steinmühlen, Björn Gemmer, que estaba entre el público, se lo tomó con humor y una sonrisa: «No, estos sucesos no deben extrapolarse a nuestro instituto». Conclusión: un trabajo estupendo de las directoras Lisa Braun y Olga Merani con su grupo.

 

«No necesitamos ninguna separación»

Te hace pensar cuando, precisamente, falta América en el mapamundi del abuelo. A los dos nietos, que estaban de visita en casa de su abuelo, eso les dejó pensativos, y no tardaron mucho en darse cuenta de otras incongruencias en sus cosas. En esta representación, además de unas propuestas gastronómicas a las que cuesta acostumbrarse —como cola de cocodrilo en ragú de saltamontes—, hubo mucha historia de la Alemania Oriental, rematada al final con la declaración musical «We don’t need no separation» —inspirada en el clásico «Another brick in the wall» de Pink Floyd—. Me quito el sombrero ante la puesta en escena de los alumnos y sus monitores, Dagmar Müller y Michael Köckritz.

 

Una estudiante desaparecida

La velada terminó con la representación «5 amigos, 5 años, 5 reglas» de la clase 7a, dirigida por Nicole Hohm y Olga Lerani. ¡Había un caso criminal: una alumna había desaparecido! Un reparto muy nutrido, desde profesores hasta conductores de autobús, pasando por los «5 amigos», el comisario y el ayudante de cocina, interpretó esta última obra con mucha dedicación y despidió al público entre aplausos entusiastas en un Forum a rebosar.

 

Unos resultados fantásticos para la primera obra de teatro

Una de las cosas más destacadas de la velada fue que algunos alumnos interpretaron papeles dobles. Para ellos fue una experiencia totalmente nueva, ya que acababan de empezar a aprender a usar su cuerpo, su voz y su expresión de la forma más adecuada para cada papel. Era la primera vez que hacían teatro de verdad, con unos resultados fantásticos que nos hacen pensar que quizá alguno de ellos elija más adelante «DS», es decir, el teatro escénico. Para este espectacular comienzo en el mundo del teatro, estuvieron en las mejores manos, sobre todo gracias a Frank Wemme, un organizador general con mucha experiencia. —¡Disfruta echando un vistazo a nuestra galería de fotos!