El musical de los alumnos de 5.º: mucho trabajo repartido entre muchos para una actuación espectacular
Muchas cosas parecen tan fáciles en el escenario del Steinmühlenforum cuando llegan a representarse. Pero, en casi todos los casos, detrás hay semanas o meses de trabajo. Todo se prepara y se ensaya con esmero y dedicación, incluso en clase. Así fue también con el musical de los alumnos de 5.º curso, titulado «¡Kwela! ¡Kwela!». Fue SU noche. Pero no solo los más pequeños participaron en la representación.
La historia empieza con una situación de emergencia: no hay agua en África y hace muchííísimo calor. Eso les causa problemas a los animales, y hay que encontrar una solución. Y no parece nada fácil, con un sabelotodo descarado, un poeta enamorado, una enamorada desesperada, una diva, un anciano sabio, reinas y un rey, animales tranquilos y espíritus ladrones. – Una sociedad muy variopinta, pues, que lucha por su bienestar. Un conejito juega un papel importante. Al final, todas las partes ceden algo, pero también todas salen ganando. Se gana cuando se pierde. Un trato justo.
Coro y solistas
La parábola sobre la lucha por una convivencia próspera, acompañada de mucha música, exigió la participación de muchos cantantes en su representación: el coro de los alumnos de 5.º curso, dirigido por Daniel Sans, Ulrike Wilmsmeyer y Frank Wemme, y los solistas Samuel Kirschning, Justus Manczyk, Annica Bartsch, Carlotta Meyer, Sophia Rogosch, Marie Grosse y Leontin Schmidt.
La diversión del teatro
Los actores que actuaron fueron Maximilian Glock (el rey George), Antonia Kurlinsky (la reina Geogina), Stella Preiss (la reina Georgia), Lilian Gräser (la cebra Zoe), la cebra Fred (Finja Simmer), Mats Egbring (Priscilla), Konrad Rothmann (Tebogo), Jaron Häußermann (el sabio marabú), Sude Yilmaz (el elefante Frank), Liliane Albrecht (la mona Zoe), Colin Schäfer (el mono Marvin), Neyla Fritz (la liebre Tschipo), Mats Egbring (el oráculo), además de Mika Bredendiek, Max Krug, Jonas Nolte y Philipp Zielen como los fantasmas monos. La representación la dirigieron Ulrike Wilmsmeyer y Frank Wemme.
Ellas marcaban el ritmo
De la música se encargó la banda de musicales formada por alumnos y alumnas de los cursos 7.º a 11.º. Participaron los siguientes instrumentos:
Flautas traveseras (Nela Haeberle, Flûte Seifart, Alicia Spitzhüttl), saxofón (Tom Herfert), trombón (Samuel Ruff), piano (Nina Simmer), bajo eléctrico (Janne Schweitzer), batería (Aaron Ruff). Frank Wemme, de la asociación de estudiantes de Música, tocó la guitarra eléctrica y dirigió al grupo.
Para un buen sonido
No habría sido una buena actuación sin el trabajo del equipo WU Sound&Light. En él participaron Tim Bastian, Finn-Jonas Posingies, Anton Schneider, Luis Klefenz (de 8.º y 9.º), Raphael Hetche, Basti Sasse y Julian Textor (de 10.º y 12.º). La dirección corrió a cargo de Sam Kempkes.
Los padres echaron una mano
No hay que subestimar el impacto visual que causa cualquier representación. El hecho de que el vestuario y el maquillaje estuvieran tan bien cuidados fue mérito de Birgit Niedziella, Alessa Niedziella y Kira Gräser. Otros padres también echaron una mano con el maquillaje.
Se te da genial pintar
La escenografía la diseñaron Samuel Kirschning y Justus Manczyk (Sol/Título), Janne Elsaßer (Oráculo), Celia Giebing, Merle Herwig y Emma Wagner, bajo la dirección de Ines Vielhaben.
Los carteles los han creado Annica Bartsch, Leonard Berger, Mika Bredendiek, Zoe Closmann, Mats Egbring, Neyla Fritz, Max Glock, Lilian Gräser, Jaron Häußermann, Quentin Herwig, Antonia Kurlinsky, Carlotta Meyer, Jonas Nolte, Stella Preiß, Konrad Rothmann, Colin Schaefer, Ben Scharmann, Sude Yilmaz y Philipp Zielen, bajo la dirección de Ines Vielhaben. Las marionetas también se utilizaron en su clase de arte de 5.º curso.
La dirección general del evento estuvo a cargo de Ulrike Wilmsmeyer. Queremos dar las gracias a la dirección del colegio y a Oleg Koch, el conserje, por su ayuda en la organización.





















