Vacaciones de aventura en el norte de Alemania: Welthaus aprovechó las vacaciones de Semana Santa para hacer excursiones de exploración
«¡Estas vacaciones han sido una pasada!» El equipo de la Welthaus pasó dos semanas con los alumnos y alumnas internacionales en la costa alemana durante las vacaciones de Semana Santa. El variado programa ofreció al grupo de viaje tanto actividades culturales destacadas como experiencias deportivas para todos. «No solo tuvimos suerte con el tiempo, sino que todos los alumnos y alumnas participaron en las actividades con tanta ilusión que realmente fueron dos semanas de vacaciones en estado puro», cuenta con alegría Philipp Rumpel, director de la Welthaus.

Lo más destacado culturalmente en el canal del Elba-Lübeck
La primera semana, el Welthaus la pasó en un campamento escolar junto al canal del Elba-Lübeck. Los dos educadores que los acompañaban, Philipp Rumpel y Lena Schneider, habían organizado un programa muy variado para sus alumnos: visitas a las ciudades de Hamburgo y Schwerin, y dar de comer a los animales en el parque natural de Uhlenkolk. Lo más destacado de la primera semana de vacaciones fue la excursión en draisina, en la que todo el grupo se desplazó por las vías impulsando ellos mismos un vagón de manivela. En los pasos a nivel se aplicó el lema «Safety First», y Feelija protegió al grupo junto a las vías.

Los alumnos y alumnas internacionales pudieron conocer la cultura alemana mientras jugaban al minigolf. Aunque nunca habían tenido un palo de minigolf en las manos, lo pasaron genial y se lo pasaron en grande. «En Marburgo también hay un campo de minigolf, ¡quizá ahora lo visitemos más a menudo!», dice Bob riendo tras una partida muy satisfactoria.

La esencia del mar Báltico: playa y mar hasta donde alcanza la vista
La segunda semana de vacaciones, el Welthaus la pasó en un lugar ideal, en la playa de Schönberg. Por supuesto, aprovechamos que estábamos tan cerca de Kiel para hacer una visita extensa a la ciudad. El resto de la semana de vacaciones la pasamos de forma activa: dar vueltas en Kettcar, largos paseos por la playa, jugar a los bolos todos juntos y hacer windsurf formaban parte del programa semanal.
Los alumnos y alumnas pudieron probar suerte con las olas del mar Báltico en un curso de iniciación al surf. «¡Guau, ha sido muy emocionante! Me gustaría volver a hacerlo», cuenta Lydia, una alumna, entusiasmada.

Una buena comunidad no necesita Internet
Pero, además de todas esas actividades, también hubo tiempo para momentos de tranquilidad: por ejemplo, preparar juntos el hotpot con el grupo de Welthaus se ha convertido ya en todo un ritual. Además, los alumnos y alumnas pudieron dedicarse con calma a su vena artística pintando por números, un proyecto que siempre hacen durante las vacaciones de Semana Santa.
«Y lo mejor de todo fue, de hecho, que durante la primera semana de vacaciones no tuvimos wifi, y que a los alumnos ni siquiera les molestó, porque nos lo pasamos tan bien juntos», cuenta la profesora Lena Schneider, encantada.











