Baloncesto de la III WK: los jugadores miran con orgullo el torneo
En la WK III de baloncesto, nuestro equipo más joven quería demostrar de lo que es capaz. Las buenas actuaciones de los alumnos mayores el año pasado y este año en la WK II animaron a los más jóvenes a participar también en la competición. En los dos primeros partidos nos enfrentamos a la Escuela Waldorf de Marburgo y al Gymnasium Philippinum II. Necesitábamos al menos una victoria para poder seguir en el grupo. El primer partido contra la Escuela Waldorf estuvo muy igualado al principio, pero, por desgracia, el otro equipo se nos escapó. Se notaba que el equipo aún no estaba bien compenetrado y que había problemas de coordinación. Perdimos nuestro primer partido por 15 a 30. Tras este pequeño tropiezo y un breve análisis de los problemas, ya nos jugábamos todo contra el segundo equipo del Philippinum. El equipo entró mucho mejor en el partido y consiguió aportar algo de tranquilidad al juego. Los equipos estaban muy igualados, pero al final nos impusimos por 20 a 17. Al quedar segundos en la fase de grupos, tuvimos que enfrentarnos al ganador del otro grupo. Al principio intentamos aprovechar nuestra oportunidad contra el primer equipo del Philippinum. Pero pronto quedó claro que debíamos guardar nuestras reservas de energía para el partido por el tercer o cuarto puesto. Perdimos por 18 a 39. Sin embargo, en ese momento no se notaba ni un poco de mal humor ni de tristeza. Estábamos contentos de poder volver a enfrentarnos a la escuela Waldorf en el último partido. Con las pilas recargadas y la motivación de no rendirnos tan fácilmente, empezamos nuestro último partido. La escuela Waldorf se nos escapó y parecía que se iba a repetir el resultado del primer partido. Pero nuestro trabajo tenaz y nuestra voluntad inquebrantable hicieron que fuéramos recortando distancias cada vez más en la segunda parte. Al final del tiempo reglamentario, ambos equipos tenían 29 puntos. Acordamos jugar una prórroga de 4 minutos. El ambiente estaba cargado de tensión, los jugadores estaban totalmente concentrados y el resto del pabellón también seguía el partido con atención. A pesar de la gran voluntad y del esfuerzo de los jugadores, no nos fue posible vencer a la escuela Waldorf en la prórroga. Volvimos a caer derrotados y terminamos el torneo en cuarta posición. Aun así, recordamos la competición con orgullo y mucha alegría. Damos las gracias a Felix Busch y a Elias Haas por su disposición espontánea a echar una mano y acompañar al equipo. Sin ellos dos no habríamos podido inscribirnos en el torneo y, como sólidos refuerzos en el banquillo, siempre cumplieron muy bien con su papel en los cambios. Bennet Bredendiek fue nuestro motor en la cancha e hizo un trabajo fantástico con mucha dedicación y ganas de correr. Xaver Teres Loytved y Eren Pektas ofrecieron una actuación muy sólida, sirvieron como buenos puntos de apoyo y demostraron una vez más que el baloncesto es su deporte. También Leo Tzschentke, que juega en el BC Marburg, lo dio todo y llegó hasta el límite de sus posibilidades. Por último, hay que mencionar a Anton Schneider como creador de juego y líder. Con su destreza, ya apoyaba a los demás en los entrenamientos y siempre aportaba su granito de arena de forma productiva. Durante los partidos, Anton cargaba con mucha responsabilidad sobre sus hombros. Ni siquiera una rodilla dolorida en el último partido fue suficiente para doblegar la fuerte voluntad de este joven jugador.
Jugaron:
Anton Schneider
Leo Tzschentke
Xaver Teres Loytved
Bennet Bredeniek
Eren Pektas
Felix Busch
Elias Haas















