Una excursión nocturna agudiza los sentidos y te da confianza en ti mismo
Los alumnos y alumnas del internado Steinmühle hicieron una excursión nocturna muy especial, a modo de recorrido iluminado. Divididos en cinco grupitos, cada uno acompañado por dos profesores, toda la comunidad del internado se adentró en el bosque. Todo el grupo llegó al punto de partida en coche, gracias a un «servicio de transporte». Durante el trayecto, se contó la primera parte de una historia. Desde el inicio de la excursión nocturna, el recorrido se hizo a pie: primero por el bosque de Cappeler y luego por una zona residencial, antes de volver más tarde a Steinmühle. El camino estaba señalizado con luces a lo largo del trayecto. Los distintos grupos, que salían cada 30 minutos, tenían que buscar su propio camino. Durante el tiempo de espera, había hogueras, pan de palo y varias partidas de «El hombre lobo» en el salón de té.
Varias etapas y tareas
Durante la excursión, pasamos por varias paradas. En cada una de ellas había diferentes tareas:
Estación 1: Tumbado en una lona en un prado, escuchando los sonidos nocturnos del bosque
Estación 2: Un juego dinámico centrado en el trabajo en equipo
Parada 3: El primer punto destacado del recorrido: por una cuerda de 100 metros de largo, tendida de árbol en árbol, atravesamos el bosque a campo traviesa. Había que tener cuidado, porque de vez en cuando aparecían obstáculos que podían hacerte tropezar, como árboles caídos.
Parada 4: A partir de aquí, quien se atreva debería recorrer un tramo del camino por su cuenta
Parada 5: Aquí les contaron a todos el final de la historia inicial y les dieron una vela para la siguiente parada
Prueba 6: Aquí volvió a ser clave el trabajo en equipo: los grupos tenían que recorrer juntos un tramo, y las velas de todos los miembros tenían que estar encendidas en todo momento.
Desarrollo del espíritu de equipo
Gracias a una colaboración, las estaciones estuvieron a cargo de voluntarios del centro juvenil evangélico de Cappel, que participaron de forma voluntaria y con gran dedicación en el montaje, desmontaje y desarrollo de la actividad nocturna. Después de la caminata, todos los grupos pudieron entrar en calor junto al fuego con ponche y zumo de naranja caliente. Según el equipo de educadores, el objetivo de la caminata nocturna no era la clásica «experiencia de miedo», como la que se suele vivir en los campamentos de vacaciones o en los campamentos de tiendas de campaña. Más bien se trataba de fomentar el espíritu de grupo, agudizar los sentidos fuera de la rutina diaria y tener confianza en uno mismo y en las propias capacidades. ¡Muchísimas gracias a los colaboradores de la casa de jóvenes evangélica de Cappel por su compromiso!













