DS 12: Una puesta en escena apasionante sobre el futuro del «Castillo de Putzstein»
El título «La hora del asesinato no es nada sana» ya lo dejaba claro: aquí se trata de algo más que del destino de un edificio venerable. ¡Aquí se trata de la vida y, si las cosas salen mal, también de la muerte! 25 alumnos y alumnas llevaron a escena una comedia policíaca de Christine Steinwasser, con muchos papeles que, en algunos casos, interpretaban dos actores. Con tanta acción, los espectadores también tenían que estar atentos.
Ya sabes cómo es: las exmujeres pueden ser bastante exigentes, y los consultores empresariales, bastante creativos. Y cuando se trata del futuro de un inmueble, como en este caso el castillo de Putzstein, ya de por sí hay un montón de opiniones. No fue diferente en esta velada teatral, en la que no pocos actores y actrices parecían haber encontrado su papel y lo interpretaban muy bien y de forma creíble. Para colmo, el castillo en cuestión, en torno al cual giraba esta comedia policíaca, seguía estando habitado en el momento de las negociaciones, y nada menos que por pacientes con trastorno de personalidad múltiple. Y es que, hasta entonces, el viejo edificio se había utilizado como sanatorio psiquiátrico. Casi se intuye que, por parte de los residentes, también se estaba gestando una resistencia contra el cambio de uso y que se estaban tramando planes de otro tipo… .
El asesino siempre fue…
¿Y no era el jardinero que había contratado el conde, por el mero hecho de su profesión, el tipo ideal para ser… bueno, ese a quien se suele buscar en las novelas de misterio? La exmujer contrató a un compañero de profesión. A más tardar él estaba predestinado a desempeñar su función tan especial.
La obra jugaba de forma divertida con algunos clichés y, por ejemplo, se burlaba de la profesión de consultor empresarial y de todas esas certificaciones. Una obra con mucho humor en la que, al final, los actores y actrices lograron acortar un poco los largos monólogos —que estaban ensayados de forma ejemplar— mediante gags de slapstick, sin que ello afectara en absoluto a la comprensión del texto.
«Nos lo hemos pasado muy bien», resumió finalmente el director Björn Gemmer al final de la velada, sin dejar de dar las gracias a la profesora de DS Dagmar Müller-Tesseraux por su dedicación y al actor profesional Michael Köckritz por su gran apoyo.
Fue una velada de teatro de esas a las que te gusta ir si te gustan las escenas divertidas, los actores y actrices con gran ingenio y mucho humor. ¡Lo habéis hecho genial!





































