Música y arte: un intercambio fructífero entre dos disciplinas
La profesora de Arte, Ines Vielhaben, nos cuenta sobre el proyecto interdisciplinar sobre el impresionismo que se está llevando a cabo en la fase de iniciación de la escuela Steinmühle:
El impresionismo es una época de gran agitación política y cultural, en la que, tanto en la música como en el arte, las formas rígidas dan paso a instantáneas llenas de atmósfera. Para el compositor Debussy, la música es «el arte del sonido y el color». Así pues, a finales del siglo XIX, la música y el arte tenían, al menos en lo que al lenguaje se refiere, una gran cercanía entre sí.
Los alumnos de los cursos de arte y música de la fase introductoria se propusieron profundizar en la inspiración mutua y el diálogo entre las artes en una sesión conjunta. No solo de forma teórica, sino también con pinceles, arcilla e instrumentos, las clases de Ulrike Wilmsmeyer e Ines Vielhaben se adentraron en la época del impresionismo.
Por ejemplo, en un taller, los músicos y artistas escucharon juntos el famoso «Bolero» de Ravel y dejaron que la música les inspirara estados de ánimo y asociaciones. La artista condensó todo eso en un motivo paisajístico, que plasmó en el papel con trazos generosos de pincel, mientras los músicos ensayaban el ritmo principal y la melodía principal en sus diferentes tonalidades para las actuaciones.

Marie Sans toca «La cathédrale engloutie» de Claude Debussy para dar inicio a las presentaciones, mientras se proyectan las imágenes de «La catedral de Rouen, 1893» de Claude Monet y se exponen los dibujos de las alumnas Hannah y Sarah.
Durante la presentación, el mosaico de los distintos ejes temáticos se fue consolidando hasta formar un amplio panorama, que las ponencias de los alumnos Julia, Lina y Fynn complementaron con algunas perspectivas sobre la historia contemporánea.

El puente de Weidenhäuser: desde un punto de vista concreto en el pasillo de la Hessenhaus, el puente parece estar unido, pero en realidad las dos partes las han pintado por separado las alumnas Chiara y Jana sobre el papel pintado, con esas pinceladas generosas tan características.
Lo más destacado de la sesión fue la charla de reflexión tras las presentaciones, en la que todos los participantes —aún llenos de melodías impresionistas e impresiones de las artes plásticas— intercambiaron opiniones sobre los paralelismos y las diferencias. Así se establecieron vínculos entre la disolución de las formas y los contornos en el arte y las armonías sin resolver en la música. Se concluyó que, en cuanto a los motivos, ambas disciplinas han utilizado atmósferas y estados de ánimo como inspiración para sus obras.
Es impresionante lo fructífero que puede ser el intercambio entre las artes, que en el ámbito escolar siempre se mantienen separadas, y cómo el espíritu de una época se puede transmitir de una forma mucho más completa de lo que puede lograr una sola asignatura.











