El miedo es una reacción, el valor es una decisión: DS 12 representa «Antígona»
La antigua tragedia de «Antígona», escrita por Sófocles, en la que la protagonista se rebela contra la ley del rey Creonte e intenta dar sepultura digna a su hermano Polinices a pesar de la amenaza de pena de muerte, ha sido reinterpretada de muy diversas formas a lo largo de los siglos. A la lista de traducciones y adaptaciones —desde Hölderlin hasta Bodo Wartke, pasando por Schimmelpfennig, Brecht y Anouilh— se suma ahora una versión totalmente nueva y fresca del texto, elaborada por el curso de Arte Dramático 12 bajo la dirección de Nina Merzenich.
Los alumnos presentaron esta versión, en la que casi todo está en rima, hace poco en el Forum de la Steinmühle y cautivaron al público desde el primer segundo.
La gente de Tebas bailaba al ritmo de «YMCA»
Ya sea ese momento tan emotivo justo al principio, cuando Antígona esparcía con cuidado arena sobre el cadáver de su hermano Polinices, que yacía en un estrado en medio del público, o la batalla por Tebas, que se libró al ritmo de música tecno con espadas láser; ya sea la tierna escena de amor, en la que Antígona y su amado Haimón se encontraron por última vez antes de morir en la pasarela entre el público, o la fiesta de coronación de Creonte, en la que el pueblo de Tebas bailaba alocadamente al ritmo de «YMCA»: cada escena cautivaba, fascinaba, divertía encantaba.
El curso no solo ha enseñado cómo sacar todo el partido a los recursos mágicos del teatro (iluminación, sonido, humo, proscenio, escenografía, vestuario, actuación coral, baile…), sino que cada uno de los participantes también ha hecho un trabajo magnífico como actor.
Una cantidad impresionante de texto
El pueblo de Tebas (Sophie Becker, Gregor Bigeschke, Amely Blazek, Ron Georg, Dominik Koerth, Antonia Kurlinsky, Felix Schlegel, Jesko von Werder, Jan Ole Wollersheim) cautivó con formaciones siempre nuevas, con escenas de lucha y baile, y con diálogos y acciones tanto corales como solistas. En el papel de Polinices, Gregor Bigeschke convenció como el hermano enfurecido al que le habían robado sus derechos. Jan Ole Wollersheim interpretó de forma magnífica a su hermano Eteocles, con un aire majestuoso y de estadista. Kimo Achteresch y Alrik Keßler no dejaron de ofrecer un entretenimiento de primera en los papeles de los dos guardias. Antonia Kurlinsky encarnó de forma conmovedora a la reina Eurídice, que lucha por mantener la compostura y que, al final, se quita la vida por el dolor. Orlando Geisel interpretó con elocuencia y seguridad a Haimón, el hijo de Creonte, mientras que Celia Giebing ofreció una maravillosa versión de Ismene, la hermana de Antígona, con una mezcla de ternura y valentía.
«Antígona» nos dejó con la piel de gallina
Jaan Ebbing creó al vidente ciego Tiresias como un personaje a medio camino entre un dios y Gandalf, al que interpretó de forma genial en el escenario. Le guiaba un niño, un papel invitado que Mona Merzenich (6.º curso) interpretó con mucho cariño. También destacó la actuación de Sophia Rogosch, que, en el papel de Antígona, no dejó de ponerte la piel de gallina. Por último, pero no por ello menos importante, Maximilian Glock interpretó de forma impresionante (¡y con una cantidad impresionante de texto!) al severo gobernante Creonte, un personaje a caballo entre el poder y las dudas.
Kimo Achteresch, Ron Georg y Anna-Lena Grießler (11.º curso) se encargaron de que el sonido y la iluminación crearan el ambiente adecuado. Damos las gracias a la Escuela Waldorf Libre de Marburgo por la escenografía (columnas, trono, máquina de humo) y el vestuario de los guardias.
¡Enhorabuena a todos por un espectáculo genial!
(Nina Merzenich)






















