Ya se han pronunciado los discursos y se ha celebrado la despedida. El penúltimo fin de semana se despidió a la promoción 21/22 entre mucha alegría, pero también entre muchas lágrimas.

En el tradicional brunch del internado, celebrado antes del baile de graduación oficial, se despidió personalmente a un total de 16 alumnos y alumnas que terminaban el curso. Entre otros premios, se entregaron los «Óscars» a «la mayor transformación» y al «superhéroe» de la promoción del internado. Cada graduado recibió un discurso elaborado personalmente por el equipo pedagógico.

Grandes discursos para grandes personalidades

Esos momentos tan especiales entre el personal docente y sus alumnos siempre despiertan muchas emociones. Los padres, familiares y amigos de los graduados se han emocionado mucho, como cada año, con estos encuentros. «Pocas veces he oído tantas palabras acertadas y bonitas a la vez sobre mi hija», comentó una madre, visiblemente conmovida. «Sin duda, elegir Steinmühle fue la mejor decisión que pudimos haber tomado en su momento».

Tanto la directora del internado, Anke Muszynski, como los profesores y profesoras escucharon esta frase varias veces esa mañana. Y hay algo de lo que todos los que se gradúan se dan cuenta, a más tardar esa mañana: Steinmühle no es solo una etapa escolar. Uno sigue siendo de Steinmühle para siempre. Una despedida temporal: ya se acerca la próxima fiesta de otoño

«¡Nos volveremos a ver, seguro!». Eso es lo que se prometieron los profesores y los graduados. Os damos las gracias por el tiempo que hemos pasado juntos en el internado y os deseamos lo mejor para vuestro futuro. Queridos graduados y graduadas, ¡nos vemos en la fiesta de otoño!