Circuito de obstáculos, inspirado libremente en «Takeshi’s Castle»

Como las previsiones meteorológicas no pintaban bien, descartamos el plan original de hacer una excursión el 1 de mayo y, en su lugar, se nos ocurrió un plan alternativo: montamos un circuito en el pabellón deportivo que los alumnos tuvieron que recorrer. Se colaron de anillas, mantuvieron el equilibrio sobre bancos y cuerdas flojas, treparon por las barras, saltaron por encima y se arrastraron por debajo de obstáculos, y tuvieron que recorrer una distancia con la ayuda de una cuerda. Solo eso ya suena bastante exigente, pero eso no es todo: durante el recorrido, se intentó impedir el paso a los alumnos con pelotas de diferentes tamaños y texturas. Con pelotas blandas, de voleibol, de fútbol y medicinales, un equipo de lanzadores intentó impedir que los corredores llegaran a la meta. Poco a poco, cada vez más alumnos se atrevieron a enfrentarse a los monitores, que formaban el equipo de lanzadores, y demostraron, a veces de forma creativa y aventurera, cómo podían burlar a los lanzadores. Pero lo mejor llegó al final: el equipo de lanzadores se convirtió en el equipo de corredores y se pudo devolver toda la rabia acumulada durante el juego.

Para cerrar el 1 de mayo, pudimos mantener un poco la tradición, ya que se inauguró la temporada de barbacoas en Steinmühle. La velada terminó con salchichas y filetes, y los primeros rayos de sol del año despertaron nuestras ganas de que llegue el verano en el recinto del Lahn.